El Valencia Club de Fútbol sufre sus propias restricciones en el mercado de fichajes. Aunque ha trasladado la nueva disponibilidad de Lim para que se active el mercado, no hay dinero en caja como para hacer frente a operaciones de gran envergadura. Los seis millones de euros (mínimo) que pide el club catalán por su jugador no van a resultar sencillos de negociar. Carlos Corberán ha rechazado numerosos laterales que ya estaban a falta de firma y no los ha querido. Ha pretendido imponer su idea y quiere seguridad. Arnau Martínez se la ofrece y, por tanto, es su elegido. Ahora toca arremangarse y ver qué posibilidades ofrece la negociación. Pero el club de Mestalla va a sudar tinta para convencer al jugador como a su club. Porque el jugador quiere seguir en España -la marca como prioridad- y el Valencia puede ser una posibilidad. Pero para ello o actúa rápido o no va a tener opciones. Ahora toca ajustar esa cifra que, de por sí, y tras el descenso del club gerundense a Segunda, su cláusula pasaba a ser de ocho millones (su salario se ha reducido a la mitad por el descenso, si bien mantendrá el mismo o mejor caché en caso de reincorporarse a Primera), pero MARCA ha podido conocer que el punto de partida que maneja el Valencia es que la operación ronda los seis millones como mínimo. Primero: ¿El Valencia los tiene? Segundo: ¿Hay capacidad de negociar? Teóricamente, hasta hace dos días no los disponía por decisión del propietario. Hoy sigue siendo complicado porque no hay mucho presupuesto. Pero se tiene que hacer valer la voluntad del lateral siempre y cuando la consiga para que la operación rebaje pretensiones. ¿Hasta qué punto? Lo que sepan negociar los dirigentes del club de Mestalla. Porque hasta hace dos días la orden era que apenas había 1,7 millones que se podían destinar al lateral. Pero los márgenes no van a ser muy elevados y ni mucho menos van a llegar a esa cifra, por lo que deberán encontrar puntos de conexión para convencer al Girona. El factor que ha ayudado a que el Valencia se lance a convencer al defensor de 23 años es que éste no quiere abandonar la Liga porque considera que desaparece del radar de la selección, por poner un ejemplo, y tiene como referencia a su excompañero Aleix García, que ha ido haciéndose anónimo temporada tras temporada los últimos años en la Bundesliga. Este factor ha sido uno de los determinantes para poder captar al defensa y hacerle ver que el Valencia es una opción en España. De ahí que la maquinaria esté en proceso. Pero aún queda camino si va con el poco dinero que ha mostrado hasta el momento. Es una de las últimas balas que tiene Ron Gourlay para demostrar su capacidad de gestión de plantilla en el mercado. El Valencia Club de Fútbol está en la 9ª posición en la Liga, con 46 goles a favor y 55 en contra (‑9 de diferencia). Están 45 puntos detrás de los líderes, el Barcelona.